El Bosque Encantado

bosque
Decir que conozco España, es pretender describir una parte de un elefante, sin conocer el todo, pero lo que a mi me tocó, fué lo mas mágico que pudo sucederme, agradezco a quién fungió de guía en ese entonces, porque al igual que yo, disfrutamos de la naturaleza y me llevó a esos parajes maravillosos de Asturias. Desde el recorrido en tren desde Madrid hasta Oviedo, el cambio de paisaje plano de Castilla hasta la puerta de las montañas verdes de Asturias, deleitaron mi alma y mi espíritu, no en vano, después tuve que trabajar en recuperar la parte de mi que se quedó en aquel maravilloso lugar, donde las hadas y los duendes habitan tal cual nos narran los cuentos infantiles, un verdadero bosque encantado. No fué una sino tres veces que tuve la oportunidad de recorrer rincones maravillosos de esa región, y confio en regresar alguna vez para llenarme de ese anhelo del espíritu por lo verde esmeralda de Asturias. Tuve también oportunidad de recorrer el viaje a Barcelona, y hacer tours de dos días por Madrid y Segovia, mirar muy entrada la noche la ciudad de León, y todas esas paradas con nombre extraños en las estaciones intermedias, los castillos que recorreria con gusto, escudriñando sus secretos y pasadizos si se pudiera, y regresar a la catedral de Santiago de Compostela, donde una bruma misteriosa se levantaba al anochecer. Y no sería justo dejar de mencionar a la gente que hizo de mi viaje una experiencia religiosa: Silvia, Vicky, Juan Carlos, Robert, la casera del piso en Gijón, todos ahí, haciendo mi estancia mas que un simple paseo de turismo. La gastronomía del norte, una groseria de abundante, no había manera de terminar todo lo que te ofrecían, me quedaba sorprendida de lo que podía comer mi amigo español. Me sonrio al escribir sobre estos recuerdos. Lo mas alucinante fué que tiempo antes de hacer mi primer viaje, mi amiga brujita me leyó el café y aparecio la imagen de una pareja, un caballero con su espada y una mujer junto a él, y la sorpresa que me llevé al ver la estatua de Tejeiro en una calle de Oviedo, además en la catedral de Oviedo, que apenas me doy cuenta de su nombre “San Salvador de Oviedo”, que solo pudieron terminar uno de los campanarios, se encuentra la capilla de la virgen de Mérida “Santa Eulalia”. Ese primer viaje fué una especie de graduación personal, donde saltar al vacio, redundó en gratos recuerdos y lo que mas me sorprendió es que mis brazos se llenaron de diamantina, sin razón…

Teijeiro

Autor: IsisMaya

Investigador Independiente

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