EL DESEO

En occidente el mito de Adán y Eva, es la más antigua imagen que tenemos sobre el deseo y sus consecuencias. En el Edén, Eva es fustigada por la serpiente a comer del fruto del árbol prohibido del bién y del mal y una vez hecho esto, ella misma va con Adán para hacerle comer del mismo. Según explican, ambos perdieron su inocencia, y notaron su desnudez, cubriéndose con lo que pudieron y dios supo lo que habían hecho, expulsándolos del paraíso e imponiendo un castigo eterno a ellos y su descendencia. Podemos imaginar una vida en el paraíso antes del evento, sin deberes ni nada más que hacer que pasar el día a la sombra de un árbol. La palabra aburrimiento me viene a la cabeza, porque después de un rato, el no hacer, se convierte en algo terriblemente tedioso, y se me ocurre una larga depresión durmiendo para hacer que pase el tiempo, sin malicia, sin deseo.
El deseo es una inserción necesaria en la psique humana para incentivarlo a crear y salir de la apatía existencial. Es el promotor de todas las civilizaciones y su esplendor, y en su lado negativo, la causa de los conflictos humanos por poseer aquello que no se tiene. No es difícil pensar que la entrada de la serpiente al paraíso haya sido permitida por el dios omnipresente para obligar a sus criaturas a dejar la comodidad de su condición.
La alimentación permanente del deseo humano, es la herramienta que los dioses usaron para despertar la creatividad y la acción. Situación que se repite en las familias humanas, donde los padres “responsables” educan a sus hijos para ser personas productivas y autosuficientes, y donde aquellos que cojean en la disciplina del hogar, terminan con hijos desadaptados, viciosos o apáticos. En estos tiempos se nota que en nuestras clases políticas, los hogares de los que nos dirigen, han fracasado en el encargo de producir gente de bién, ya que en todas partes de nota en los dirigentes una ausencia de disciplina y valores que resultan en individuos que no tienen compromiso social, y que carecen de la mínima empatía por el prójimo, es un claro ejemplo del producto del deseo desenfrenado por la autogratificación personal, como todos los extremos, una situación grave y mala, porque esto se ha convertido en una bola de nieve imparable, mientras sigamos permitiendo el descontrol educativo y la falta de compromiso y disciplina en el seno familiar. El deseo es importante para hacer de nuestra vida un tejido maravilloso, siempre y cuando no nos olvidemos de los valores que nos hacen ser personas de bién, y eso se logra reconociendo que existe algo mas que la materia, que nos eleva mas allá de las estrellas.

Autor: IsisMaya

Investigador Independiente

2 comentarios en “EL DESEO”

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