HISTORIAS INTUÍDAS

En aquel tiempo cuando las mujeres eran cabeza de grupo, unidas para el cultivo y la crianza, dónde su poder de observación, les permitió reconocer los ciclos de la luna y su influencia en ellas misma, las propiedades medicinales de la plantas y también sus venenos, salían con sus hijos a cazar y el hombre salvaje era usado solo en ciertas épocas para la procreación, se repartían el trabajo de acuerdo a sus habilidades, unas se dedicaban al cuidado de los niños y otras al cultivo y la caza, quizá hasta rotaban el trabajo para no aburrirse en lo mismo, la jerarquía se ganaba por edad y experiencia y había un pacto de no confiar su conocimiento al varón. Autosuficientes y hermosas por fuera y por dentro. No es de sorprender que los ángeles quedarán embelesados con ellas y las quisieran poseer para si. En algún momento la traición del clan se hizo presente, y el conocimiento prohibido fué revelado a uno de ellos, los hijos de ellas, no eran producto de la magia, sino de la relación sexual, necesitaban la semilla del varón para poder concebir, el hombre salvaje dejó de temerles y admirarlas, su poder físico fue apuntalado con el uso de las armas y fué entonces que la mujer fué dominada y sometida, perdió su poder y el hombre impuso el suyo por la fuerza. El dominio y control en el acto sexual, es producto de la memoria ancestral animal, donde el placer de controlar y humillar es el más poderoso afrodisiaco. A pesar de ello, el hombre nunca va a tener la certeza de que sus hijos le pertenecen, de ahí su obsesiva manera de inventarse reglas y rituales de fidelidad conyugal. Y se entiende que las mujeres divorciadas o viudas son más felices que un hombre en la misma situación. El hombre sigue sin ver y obsesionado por poseer lo que no puede. La desconfianza entre mujeres se debe a esa primera traición, que sumió a la mujer en la esclavitud patriarcal. Hoy en día aún podemos observar los bandos, porque, no son producto de un análisis profundo del tema, sino herramientas para conseguir una mayor separación, mujeres con el síndrome de estocolmo, mujeres financiadas para protestar violentamente por sus derechos incoherentes con la vida, sin poder llegar a un acuerdo inteligente para poder recuperar un equilibrio social.

Autor: IsisMaya

Investigador Independiente

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